En estos momentos marcados por una crisis financiera y de falta de liquidez, las empresas buscan fórmulas que les permitan obtener beneficios. Para ello, hay una serie de factores que son clave para realizar una buena planificación financiera.
17/09/2009 La agencia de valores Gestiona, del Grupo hna, ha elaborado el “Decálogo del buen gestor”, que resume en 10 puntos las claves para ayudar a las empresas a mejorar la gestión financiera, priorizando los aspectos más relevantes, con el fin de tener controlado y planificado un tema tan estratégico hoy en día para cualquier compañía.
Éste es el decálogo que se ha realizado, y que tiene como objetivo dar las claves para que las empresas de nuestro país mejoren su gestión financiera.
1. Conseguir información estratégica: contar con una buena información contable y extracontable, en la que también se detallen aspectos como el calendario de pagos a proveedores y la antigüedad de la deuda de clientes, así como realizar un seguimiento de la evolución de los saldos, ayudará a conseguir plazos más cortos y a implementar estrategias más ágiles y dinámicas ligadas a la gestión del circulante (descuentos por pronto pago, renegociación o flexibilización de determinadas condiciones…).
2. Planificar: elaborar un análisis de la liquidez o de las previsiones de cashflow, por ejemplo, son elementos que permitirán reaccionar a tiempo ante los acontecimientos que puedan ir sucediendo. La previsión no puede quedar relegada a un segundo plano, en pro de lo que se conoce como “apagar fuegos”.
3. Ser realista y marcarse una estrategia: un buen gestor debe ser capaz de adecuar las estrategias y de ajustar el presupuesto de su compañía a la coyuntura económica actual, en la que los resultados se leen en clave de gastos, no de ingresos, como sucedía años atrás en época de bonanza.
4. Buscar aliados externos a la compañía: es recomendable buscar asesores financieros y otros expertos independientes que pueden realizar un análisis objetivo de la situación financiera, fiscal… de la compañía.
5. Gestionar a largo plazo: en momentos económicos turbulentos es básico ser firme y constante en la gestión y en las decisiones a tomar. Si decidimos invertir y asumir riesgos debemos ser pacientes y mantener la calma, aunque el mercado en el que hayamos invertido caiga y no nos dé tiempo a reaccionar. Nuestro objetivo debe ser la rentabilidad a largo plazo.
6. Diversificar significará controlar el riesgo: hay que ser fieles a la máxima de “no meter todos los huevos en la misma cesta”, es decir, no hay que concentrar los riesgos en un solo cliente, ya que si éste no paga puede hundir la cuenta de resultados.
7. Comparar las distintas alternativas: antes de tomar una decisión, es recomendable tener sobre la mesa varias opciones que proporcionen una visión más amplia y permitan comparar las alternativas que existen en ese momento.
8. Rodearse de los mejores: el gestor ha de tener la perspectiva más global del negocio; mientras que el equipo debe complementarlo y estar preparado para acometer el trabajo y profundizar en el detalle. Así, ahora más que nunca se hace necesario rodearse de personal cualificado y profesional, capaz de hacer frente a una coyuntura difícil con ilusión y trabajo.
9. Ser flexible y buscar alternativas: la sofisticación creciente de las finanzas y de la economía en general hacen que un buen gestor sea aquel que es capaz de adaptarse y dar solución a las situaciones adversas, como un impago, la falta de financiación en un momento clave, etc.
10. Hacerlo con ilusión: gestionar en tiempos de bonanza, cuando cualquier iniciativa se traduce en resultados inminentes, resulta más gratificante. Sin embargo, en momentos como el actual, donde hay que tomar decisiones drásticas para salir adelante, es fundamental mantener la ilusión en el día a día y una actitud motivadora que se traslade al resto del equipo, y que se traduce a menudo en mejores resultados para la empresa.

